EL DAMAVAND, LA GRAN MONTAÑA PERSA
Publciado por carlesgel - 16/06/11 a las 09:06:57 pmHan pasado ya tres años desde que Pako Sànchez (Crestas) y yo ascendimos al Damavand, en Iran. Fue el 1 de junio de 2008.
Recuerdo perfectamente como y donde nació y se gestó la idea. Fue en San Petesburgo a principios de febrero del mismo año. Habíamos llegado a Rusia con el objetivo de cruzar en esquís y trineo el Lago Ladoga. Pero el lago más grande de Europa (un mar interior diría yo) no se dejó, pues estaba practicamente descongelado. Es decir, después de 25 Km de hielo había un enorme agujero de más de ¡¡¡220 Km de largo!!!. Fue duro tener que renunciar sin haber visto ni tan siquiera el lago, pues lo estudiamos por fotografías realizadas con satelite. Recuerdo aquellos dos días de invierno (¿en la fría?) Rusia, recorriendo las calles de aquella mítica ciudad costera al Mar Baltico. ¡El Baltico!, ufff, el mar que tan buenos recuerdos me trae. En marzo de 2004 lo crucé en solitario y me marcó para siempre.
Ahora estábamos viviendo momentos más duros, pero Pako y yo siempre hemos sido unos grandes soñadores, capaces de fabricarnos sueños a nuestra medida. ¡Y claro! salió la idea de intentar escalar el Damavand, montaña que yo ya conocía t que había tenido la oportunidad de visitar tres años antes (junio de 2005). Sin embargo, en aquella ocasión el viento pudo con mi compañera y conmigo. Lejos de rendirme fácilmente, la idea de volver a intentarlo me azotó sin piedad durante mucho tiempo y seguía muy viva dentro de mí.
A finales de mayo llegamos a Teherán con un vuelo nocturno e inmediatamente nos fuímos hasta la montaña. A la mañana siguiente apareció hermosa y radiante, muy nevada. En aquellos momentos muchos recuerdos pasaron por mi cabeza. Ella se fue para no volver pero me quedó su recuerdo y las más de 400 montañas pirenaicas que juntos ascendimos. Su amor estaba allí, junto a mí.
El Damavand no nos recibe demasiado bien, y durante un día y medio las tormentas y los vientos azotan sin piedad a la montaña. Pecientes, esperamos en el pequeño pueblo a poco más de 2.000 metros de altitud. Gozamos de la compañia de las gentes del lugar, iraníes extraordinariamente amables y educados, muy serviciales, aunque algunos locos americanos traten de presentarnoslos como asesinos. ¡De eso nada!.
Se va el mal tiempo y llega la calma y de nuevo el sol. El Faro del Mar Caspio -que es como llaman al Damavand- nos muestra su postal más bella. Realmente se trata de una montaña muy estética, bastante alta y de grandes dimensiones.
Del lugar donde nos deja el auto hasta la cumbre hay casi 2.800 metros de desnivel, más o menos como el Aconcagua por la normal.
Queremos subirlo en dos jornadas efectivas, pues pararemos a dormir en el refugio y dedicaremos una jornada como mínimo a la aclimatación.
El 30 de mayo subimos hasta el refugio (4.200 m) en sólo tres horas, a través de un hermoso camino que me trae nemerosos recuerdos. Nos encontramos al pie de la Arista Sur.
El día 31 de mayo amanece despejado y sin viento. Subímos por la Arista Sur hasta los 4.600 y pico metros de altitud. Nos sentimos bien aclimatados.
El 1 de junio amanece completamente despejado y el frío es aceptable. ¡Nos vamos para arriba!.
A las siete y media de la mañana abandonamos el refugio. Subímos por la directa Arista Sur (una de las rutas normales del Damavand) a un buen ritmo. Estamos solos aunque bastante más arriba cerca de la cumbre sabemos que hay cuatro iraníes. De vez en cuando Pako me pega la bronca por correr tanto, pero yo no me callo y también le dedico algunas palabras “maravillosas”. Pero somos tan amigos que no le damos la más mínima importancia y nos reímos. Pero yo sigo a mi ritmo, sin hacerle caso. Pero quizás tenga razón mi viejo amigo de expediciones.
En poco más de cuatro horas nos zampamos los casi 1.500 metros de desnivel y alcanzamos la cumbre del Damavand (5.671 m). Las nieblas que hay en la Cara Norte nos impiden ver el Caspio pero la alegría es grande.
20 minutos es suficiente, pues el olor a azufre envenenado es insoportable.
¿La bajada? uffff tan rápida como la subida. Destrepamos la montaña, que, aunque fácil no permite un sólo fallo. Llego al refugio en sólo dos horas. Detras mío llega Pako y me pregunta porqué corro tanto. Risas y más risas y lo celebramos como Dios manda.
Volvemos a soñar, a labrarnos un objetivo nuevo, algo que nos haga sentir vivos. La naturaleza salvaje nos llama, las grandes o pequeñas montañas y los deiertos de hielo.
EL ATLAS EN INVIERNO; UN BONITO DESCUBRIMIENTO
Publciado por carlesgel - 29/05/11 a las 07:05:33 pm“Para NICO”
Con sus más de 2300 kilómetros de longitud el Atlas es la cordillera más importante y extensa del Norte de Africa. Se trata de unas montañas formadas por grandes macizos unidos entre sí a través de numerosos collados, y otros de más aislados que dan un caracter extraordinário a esta cordillera.
Descubrí el Atlas un lejano mes de diciembre de 1999. Desde entonces no he parado de ascender, escalar y de guiar en ésta imponente cordillera, que, después de los Pirineos es donde más actividad he realizado y que considero mi segunda casa.
Al igual que nuestras cordilleras y macizos peninsulares, el tlas es también un lugar de cambios profundos y radicales, pues poco o nada se parecen el invierno y el verano en aquellas latitudes.
En verano, la ascensión a las más altas cotas apenas ofrecen dificultades por sus rutas normales. Sin embargo, con la llegada del hielo y la nieve el Atlas se transforma completa y profundamente.
He tenido la suerte de poder ascender a varias cumbres importantes y de escalar agujas en solitario en pleno invierno, incluidas tres ascensiones al Toubkal y el hielo vertical. Estas vivencias me han colmado de placer.
Igualmente, en verano, las ascensiones y las escaladas en roca me han ofrecido emotivas sensaciones… pero es durante la epoca más fría del año en que todo se vuelve más difícil.
En febrero de 2010 exploramos varias montañas y zonas muy poco concurridas cercanas al Macizo del Toubkal.
Tras abrir un corredor (Vía de la Jud) de 200 metros de desnivel y 45º/50º + mixto en la Cara N del Triangulo Rocoso de Mzik, un poco más a la derecha de El Somni d’Àfrica (una vía de roca abierta por nosotros en verano de 2009), nos trasladamos a la zona de las pistas de Oukaïmeden, donde tras explorar la Cara SW del Jbel n’Ouhattar (3.267 m), recorrimos un corredor muy asequible pero de más de 400 metros de desnivel que bautizamos como Vía del Nico, y dedicamos a un amigo que ya no está.
Lo que más nos llamó la atención de dicho lugar fue lo sorprendemente solitario y salvaje que és, además de tener una aproximación corta y fácil.
Nos sorprendió de verdad éste lugar tan hermoso.
A finales de noviembre del mismo año volvimos al mismo sitio y ascendimos a la misma montañas a través de la Cresta SW y después por la Cresta Sur, además de realizar la travesía de la montaña y de ascender a otras cumbres de la zona.
Volvimos a reencontrarnos con las mismas emociones y con unas montañas bellas y altivas que nos estaban esperando. Descubrimos, exploramos y escalamos bajo condiciones muy duras, pues nos nevó varias veces.
Vimos nuevas cumbres, otros collados y volvimos a darnos cuenta del potencial increible e infinito que ofrece esta cordillera a su paso por Marruecos.
El Atlas nos llama varias veces cada año nos ofrece sus tesoros recónditos que hay que saber buscar, ilusiones compartidas y grandes aventuras que pueden llenar toda una vida de ilusión…
LA TRAVESÍA DEL MAR BALTICO EN ESQUÍS Y EN SOLITARIO (EL DESEO DE IR MÁS ALLÁ)
Publciado por carlesgel - 23/04/11 a las 10:04:24 am“A mi familia”.
Cruzar el Mar Baltico completamente congelado, era un sueño que nació después de las travesías de Groenlandia y del Lago Inari (Laponia). Las travesías polares me habían atrapado irremediablemente y las ganas de ir siempre un poco más allá, buscando nuestros própios límites, me llevó al extremo norte de éste mar situado en el norte de Europa, en las puertas del Ártico.
Tras un primer intento abortado por las duras condiciones meteoriológicas y sobretodo por la nieve tan mala que encontramos, me decido por un segundo intento, pero esta vez completamente solo.
A principios de febrero vuelvo a casa, a mi valle pirenaico. Me siento mal por no haber podido dar todo lo que había dentro de mí. Al tercer día de travesía nos dimos la vuelta… las condiciones eran infrahumanas, pero no es ninguna excusa, más bien una motivación extra para volver algún día. ¿Algún día?. Tiene que ser ahora o núnca, pero sólo sé que va a ser muy complicado. Durante casi 40 días lucho contra mi própio cuerpo, contra mi mente, pues se perfectamente que es algo psicológico. Una parte de mi cabeza me dice que vuelva, la otra mitad que me quede en casa y espere a encontrar un compañero. ¡Dura decisión!.
Me refugio en mis montañas, y en pocos días realizo una dura actividad. Con un cliente realizamos una bonita primera ascensión en un muro de 300 metros en plena alta montaña. Estoy en plena forma pero quiero más…
Finalmente, a mediados de marzo me decido a partir y a intentarlo de nuevo. Esta vez me voy solo.
El Baltico Norte está en perfectas condiciones, pero sólo por pocos días, pues a finales de marzo empazará a resquebrajarse y en pocos días aquello se convertirá en un puzle gigantesco, imposible de cruzar y altamente peligroso.
Lo tengo muy claro, ha vencido el SI claramente y mi mente vuelve a estar límpia y muy motivada. Se que va a ser duro, quizás extremo, pero ¡me voy!.
Vuelo de Barcelona a Estocolmo y de aquí a Lulea, donde me espera un amigo lapón. Del aeropuerto nos vamos directo al mar. ¡Efectivamente!, las condiciones son excelentes. Nos vamos a su casa y preparamos las cosas. ¡Mañana empezará la travesía!.
Mi amigo me ha buscado una ruta muy directa, de unos 140 Km. situada más al norte del primer intento. Es muy segura, por lo menos es lo que dice él…
Voy a ir muy ligero, menos de 40 Kg en el trineo. Todo el equipo y alimentos necesarios para unos diez días, pero espero terminar en menos, quizás en cinco o seis, depende…
El inicio de la travesía es el momento psicológicamente más complicado. Me acuerdo de Groenlandia, me acuerdo de mi familia. Tengo un nudo en el estómago…. producto de la contemplación de aquel mar completamente congelado que tengo frente a mí. ¡Finlandia está a 140 Km!. Va a ser difícil llegar, eso lo tengo muy claro, como también tengo clarísimo que lo voy a dar todo para poder alcanzar la otra costa.
Aparte de las dificultades del hielo, se que allí hay lobos, zorros y también algún que otro oso despistado, pero sobre todo temo a los lobos, pues suelen ir en manada y arrasan con lo que pueden. En fín, mejor no pensar en estos depredadores.
Hoy es 19 de marzo. Me despido de mi amigo y me lanzo sobre las congeladas aguas del Baltico Norte.
¡Adiós amigo, hasta pronto!.
La nieve que cubre el hielo está en perfectas condiciones. Desde el primer momento voy muy rápido y me trago los kilómetros rápidamente. El nudo que tenía en el estómago desaparece y de nuevo soy yo. En pocas horas le saco 10 km al Baltico. Avanzo en línea recta y de vez en cuando consulto el GPS. ¡Voy bien!.
La primera jornada es maratoniana y me como cerca de 30 km en pocas horas. ¡La media es espectacular!.
Cae la tarde y alcanzo un islote, pero decido seguir un poco más, pues cerca de aquí he visto unas pisadas sobre la nieve muy sospechosas. No estoy tranquilo.
1 km más adelante vuelvo a parar. Monto la tienda encima del hielo y me instalo cómodamente. Estoy bien y sobre las ocho de la tarde me mandan el parte meteorológico: tiempo estable en el interior del mar con posibles nevadas en la costa. ¡Perfecto!.
Paso una noche tranquila y duermo placidamente.
La segunda jornada empieza muy diferente a la primera. Desmonto el campamento y a las nueve de la mañana me pongo a caminar. Hacia las doce del mediodía entro en aguas finlandesas. Llevo ya más de 40 km recorridos. Estoy contento y además, físicamente me encuentro muy bien. Me quedan unos 100 km hasta Oulu. ¡Veremos que pasa!.
El ritmo es inmejorable, pero a primera hora de la tarde mis ojos no dan crédito a lo que ven. A unos 3 km de distancia veo pasar un buque rompehielos. ¡Me quedo completamente helado!. Uffffff.
En poco más de media hora alcanzo el lugar por donde a pasado el buque. ¡Increible!; frente a mí hay un canal abierto de por lo menos treinta metros de ancho, y los bordes están completamente agrietados. ¿Qué hacer?. Primero doy un vistazo al canal: éste está tapado por miles de bloques de hielo de todos los tamaños. Lo intento una vez, otra, otra y otra más, imposible de cruzar, por lo menos hoy. No hace suficiente frío para que esto se congele y nadando tampoco puedo, pues el canal no está límpio. El momento es muy delicado y me armo de valor. Me alejo cien o doscientos metros del lugar y monto la tienda. Pasaré aquí la noche esperando a que esto se congele. A través del teléfono informo de mi situación.
Pasan las horas, llega la noche… y también llega el rompehielos cabrón otra vez. ¡Uffffff!. El capitán incluso me saluda, al final seremos amigos.
Sábado 21 de marzo: el día amanece un poco gris, hay niebla sobre el mar. Me armo de valor y lo intento de nuevo. ¡Imposible!, el frío no ha sido intenso y todo sigue igual. ¿Qué hago?. Cambio de planes y cambio de ruta, no saldré por el Este sino por el Noreste, es mi destino escrito. Esquio en paralelo al canal durante más de 30 km, en dirección a la costa finlandesa que alcanzo a primera hora de la tarde. Consulto el mapa y decido salir por la derecha, por una ensenada. Alcanzo tierra y poco después una pista forestal. A los cinco minutos pasa un chico con un 4×4 descapotable. Para; le digo que quiero ir a Suecia, al primer pueblo donde tomaré un bus para volver a Lulea. No entiende ni papa de inglés… pero nos hacemos entender y me lleva hasta donde yo quiero. Una hora y media más tarde estoy camino de Lulea. Mientras recorro la costa sueca recuerdo estos tres días y los 100 km de soledad, de riesgos y peligros, una experiencia que sin duda marcará mi futuro, mi existencia. Me pregunto si realmente es importante ser la primera persona que cruza el Baltico en solitario. Para mí es mucho más importante la experiencia vivida. Es lo que realmente me ha llenado; unos momentos único, quizás irrepetibles.
He sobrevivido y me considero un hombre afortunado. Detrás de mí queda un sueño más; otro deseo realizado que ahora muere… pero vendrán más y en el horizonte más cercano veo como nace otro deseo.
EL ETNA; LA MONTAÑA DE FUEGO
Publciado por carlesgel - 21/03/11 a las 12:03:17 pm“Para tí…”
Situado en la italiana isla de Sicilia, el Etna es el volcán en activo más alto de Europa; una montaña majestuosa y solitaria que domina el Mediterraneo Central. Esta montaña tiene unas dimensiones colosales, tan considerables, que el diametro de su base alcanza los ¡45 Km.!.
Montaña magica, cumbre mítica… el paso de los años hace del Etna un deseo irrenunciable de muchos esquiadores y montañeros; un sueño donde aparecen las nobles pendientes del volcán.
Aún así, desde tiempos muy lejanos , el Etna ha inspirado y seducido a numerosos poetas, también a escritores, fotografos y pintores… artistas que se han sentido cautivados por esta inmensa mole de lineas calientes y suspiros profundos. El Etna cautiva tanto que, muchos de estos hombres y mujeres se fueron a vivir a sus pies. Y cada día tienen la gran suerte y el inmenso placer de poder contemplar esta gran atalaya.
La Montaña de Fuego… allí donde la nieve encuentra el fuego… o el fuego encuentra la nieve… ¡el Etna siempre es especial!, no es una montaña cualquiera. Tiene mucha historia y personalidad, una historia grande y rica.
Durante el mes de enero de 2010 cuatro amigos decidimos descubrir y explorar la vertiente meridional de esta gran montaña. El invierno está lleno de magia y si éste lo vamos a buscar a Sicilia, aún más.
Personalmente sentía la necesidad de viajar y ver el Etna, de conocer nuevos horizontes; ganas de escalar una de las montañas más conocidas de Europa. Por una vez dejamos de lado la dificultad, el frío extremo, los vivacs, las incomodidades… y nos lanzamos a por una ruta asequible y fácil, pero muy elegante; un viaje corto e intenso, y el descubrimiento de caminos nuevos.
Se dice que la primera imagen es la más importante, la que queda para siempre en nuestras mentes y en nuestros corazones. La primera vez que la ví…recuerdo una montaña muy grande, completamente nevada, cautivadora…
La Cara Sur estaba completamente nevada i la nieve llegaba muy abajo, quizás dos mil metros por debajo del Crater Central.
Sus dimensiones me llevaron a comparar el gran volcán siciliano con los enormes violcanes de 5.000 y 6.000 metros que hay en los Andes y que tan bien conozco. La verdad es que no encontré demasiada diferencia entre unos y otros. La primera vez que la ví está impresa para siempre en mi cerebro.
Subir a la cumbre del Etna fue algo así como retroceder al pasado, centenares de años atrás, unos tiempos muy lejanos donde la Naturaleza dominaba la Tierra y siempre ganaba el más fuerte. Ascendiendo los 3.342 metros de altitud de éste volcán de lineas perfectas, muchas veces me sentí pequeño, también un poco vulnerable, pues sabía perfectamente que me encontraba sobre una montaña que tiene la fama más que merecida, de ser una de las más peligrosas del Viejo Continente.
Escalar esta gran mole blanca no nos llevó ninguna dificultad. Nos dejamos llevar por la voz que hay en nuestro interior, nuestro destino ya escrito, y también por nuestra gran motivación que nació en el preciso momento en que vimos el Etna por primera vez. Subimos por la ruta más lógica.
Las montañas me atraen, me seducen y me dejo seducir por ellas. Me gusta la nieve, el frío, los viajes lejanos y las montañas solitarias. Disfruto muchísimo contemplando la naturaleza, y, porqué no, me gustan los recuerdos que nacen después de cada montaña, ¡recuerdos que son para toda la vida!. Es hermoso poder vivir estos momentos marcados por el deseo, y también por una gran pasión y una soledad descomunal que no conoce fronteras ni tampoco personas. El deseo es lo más fundamental y decisivo para poder vivir los sueños y culminarlos con exito. Y los grandes momentos de soledad nos llevan a recordar cosas que fueron muy importantes -y a veces lo siguen siendo- en nuestras vidas: el primer amor, también aquel amor perdido que ya nunca más podremos olvidar… o a aquella mujer que sin saberlo se adentró en la vida del alpinista extremo y solitario para no volver a salir nunca más.
Hay muchas personas, también muchas montañas, que por una u otra razón marcan para siempre.
Escalando las pendientes heladas del Etna recordé viejos momentos, ilusiones y deseos que se quedaron por el camino; aventuras que tienen un principio pero no un final, pues éste no se escribió jamás…
La última pendiente antes de la cumbre nos motivó para continuar subiendo un poco más. Me encontraba un poco cansado y las horas pasaban irremediablemente, mientras la niebla jugaba con las aristas del Etna. ¡Y por fín la cumbre!, el Gran Crater Central, punto culminante de la montaña. Frente a nosotros se había un agujero gigantesco, quizás un fantastico Viaje al Centro de la Tierra.
En la cumbre la nieve encontraba el fuego, a lo mejor también el principio de la vida, el origen de todas nuestras inquietudes, de una pasión llamada alpinismo. ¡Montaña!.
EL PIC DE LA DONA Y SU CARA NORTE; EL DESCUBRIMIENTO MÁS HERMOSO
Publciado por carlesgel - 14/02/11 a las 12:02:29 pmA Una Estrella….
El Pic de la Dona tiene una vertiente septentrional aún bastante desconocida, poco explorada y relativamente aislada y alejada de Ulldeter que, en invierno, cuando se juntan nieve y hielo, colmará los deseos de los amantes incondicionales de los piolets y los crampones, de las vertientes empinadas y oscuras…
La Cara Norte del Contrafuerte Noreste de esta montaña tiene una altura que a lo sumo alcanza los 200 metros. No es muy alta si la comparamoscon otras paredes de la zona o de los mismos Pirineos… pero es muy empinada y hasta el momento presenta una decena de opciones en forma de corredores estrechos con una inclinación moderada.
Después de algunos inviernos de acudir a su llamada -siempre acompañado de buenos amigos en la montaña y en la vida- el deseo irrenunciable por la exploración, la curiosidad, el querer saber y ver que se esconde detrás de cada espolón y arista de roca, el querer ir siempre un poco más allá y para poder descubrir… el destino escrito y la ilusión por todo lo incierto y desconocido, nos ha llevado una y otra vez a escalar esta vertiente una vez tras otra, abriendo varios itinerarios de variada dificultad técnica, aunque siempre asequible.
El frío extremo y el impecable y violento Viento del Norte, han dotado a éste lugar de un microclima especial, por lo que normalmente la nieve siempre se encuentra en unas condiciones excelentes. Se podría decir que éste es un lugar privilegiado.
En éste lugar no busquéis grandes ascensiones ni grandes nombres que os llevarán a ser famosos y reconocidos, no busquéis pendientes verticales ni corredores extremos, ni nada que se parezca… No encontraréis nada de esto; además, ninguna de las vías abiertas termina en la cumbre de la montaña… tan sólo en lo más alto de un contrafuerte solitario, desconocido e ignorado por los hombres.
Pero si lo que desais encontrar es la soledad, estrechar su mano, las pendientes agradecidas y los lugares que no tienen ni nombre y que están sin explorar, y un poco alejados de la civilización y que casi no salen ni en los mapas… ¡éste es vuestro lugar!.
Me anamoré de éste contrafuerte la primera vez que lo ví; desde entonces todos los inviernos y primaveras acudo a mis citas con la montaña femenina, siempre en busca de pequeñas aventuras de hielo y nieve… y nunca tengo suficiente.
Las montañas me atraen desde que era pequeño; me seducen cada vez más; las amo y las deseo con pasión. Me dejo seducir por ellas, y también me gusta el hielo, la nieve, las rocas heladas, los corredores estrechos, el frío extremo y amenazador, el viento del norte, el cielo azul, el contacto con los compañeros de toda la vida… o ver como los piolets y los crampones arañan con firmeza la nieve dura y el hielo llevado por el Viento de Septentrión.
Mi espíritu libre es feliz cuando descubre estos lugares magicos, llenos de romanticismo, que nacieron hace miles de años y que ningún hombre ha explorado y aún menos, tocado.
También me gustan los recuerdos que nacen en el preciso instante de terminar una ascensión, cualquiera de estas, y que se almacenan en nuestros cerebros para siempre. ¡Para toda una vida!.
Necesito vivir estos momentos marcados por la soledad de las montañas… y siempre por el deseo y la pasión… igual que aquella estrella magica que siempre busco y que cada noche encuentro en mis sueños… como aquel amor perdido, el amor más grande y puro, que me marcó, aquel que tanto deseo y llevo en mi corazón para siempre… a quien dediqué la linea más elegante de la montaña, la Vía de la Mireia; ¡una mujer, una princesa y una montaña!, una chica que sin saberlo, se adentró en la vida del alpinista extremo y solitario para no salir núnca más.
La pureza fascinante de una linea estrecha y helada, de un sueño real, de un amor perdido que quizás un dia volverá…
Los sueños son sólo sueños, y si no crees en ellos no tienen ningún valor; pero se dice que cuando deseas alguna cosa, alguna razón de peso, con todas tus fuerzas e ilusiones, todo el Universo conspira para ayudar a que aquel sueño tan noble, puro y deseado, se haga realidad…
El Ballibierna, más allá de la montaña hay una princesa
Publciado por carlesgel - 12/01/11 a las 04:01:14 pmEl Pico de Ballibierna forma parte de un macizo con personalidad própia y se haya ligeramente al sur de otro gran y famoso macizo: el de la Maladeta. Ambos grupos montañosos se encuentran separados por el salvaje Valle de Ballibierna. Seguir leyendo El Ballibierna, más allá de la montaña hay una princesa…
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