por

TXIKON

Hace algunas semanas que escribí sobre los ocho miles en invierno, y las dificultades que entraña escalar las montañas más altas del mundo, durante la epoca más dura de año, y que no son pocas.
Alex Txikon acaba de volver del Everest tras más de dos meses y medio de expedición. Ni él ni sus compañeros han conseguido escalar la cumbre de casi 9.000 metros, pero indudablemente que se ha llevado para casa algo muy importante: una experiencia interior que guardará para siempre.
Somos muchos los que pensamos que el camino que vamos trazando en la montaña, el estilo más puro posible, es quizás tanto o más importante que la propia cumbre.
Txikon ha formado parte de un equipo pequeño, y han intentado el Everest de la manera más ligera que han podido. Lo han dado todo y más, y han conseguido alcanzar los 7.980 metros de altitud a través de la vertiente sur, quedándose a menos de 900 metros de desnivel de la cumbre. ¡Chapeau!.
Estos hombres han demostrado su coraje y valentia, y sobretodo y a pesar de las dificultades de todo tipo, ¡el saber estar y no rendirse facilmente!.
Escalar el Everest en invierno es un grandísimo desafío. Plantearse su escalada invernal es una cuestión psicologica al alcance de unos pocos hombres y mujeres, que lo tienen muy claro.
Los que amamos el frío y nos sentimos comodos realizando actividades invernales, lo vemos como un gigantesco desafío, pero también como una evolución natural para los que nos dedicamos a la exploración de las montañas y los hielos polares. Jamás he estado a ocho mil metros en invierno, pero si a 7.000 metros de altitud, y se lo que es adentrarse en las montañas durante esta estación, y he conocido el frío mordedor y mortal en mis expediciones polares al Artico y la Antartida. La experiencia acumulada por Alex Txikon en las grandes montañas de la Tierra le ha llevado hasta su penultimo ocho mil, el Everest. Él conoce perfectamente el frío himalayico, pues tras varias expediciones e intentos sin cumbre, logró lo que parecía imposible: coronar el Nanga Parbat en invernal en 2016, y lograr nada más y nada menos que la primera invernal a este coloso tras más de veinte intentos llevados a cabo por algunos de los mejores alpinistas del mundo. He seguido la aventura de Txikon durante todo el tiempo, practicamente a diario, y a pesar de su juventud, el alpinista vasco ha dado muestras sobradas de su gran capacidad alpinística y de organización. Y eso que antes de partir y sin hablarlo con nadie, sabía que las posibilidades de escalar el Techo del Mundo, eran de menos del 10%.

Exísten desafíos que son vistos por la mayor parte de la comunidad alpinista como “casi” imposibles, como el plantearse el reto de escalar el Everest en invierno, sin oxígeno y en completo estilo alpino. Quizás las vías de la Pared Norte sean las más apropiadas para este tipo de escaladas, pero el invierno en la vertiente tibetana es aún más extremo, pues las sombras cubren casi por completo la montaña y el frío és aún más gelido. Una montaña azotada por vientos casi constantes de más de 100 Km. por hora y temperaturas de -45º no es ningún juego y acaba por “derretir” la mente del alpinista mejor preparado. El Everest en estilo alpino invernal y a pulmón libre, quizás sea todavía un sueño lejano, pero llegará el día en que alguien -no se quien- lo hará. Como un día se conseguirán escalar todos los ocho miles en invierno (aproximación+aclimatación+ascensión+descenso), pues aún son la mitad de los 14 Principales los que no se han subido íntegramente en invierno. El Lhotse, el Manaslu, el Kangchenjunga, el K2, el Everest…. siguen esperando a los valientes que decidan a poner su vida en juego y aceptar las reglas del juego que, a fin de cuentas, son las que pone la propia montaña. Yo también sueño con poder subir a uno de estos Grandes en Invierno. Y llegará el día en que Alex Txikon -cabezón como pocos- consiga Su Propio Sueño, y alcance la cima del Everest en invierno, su reto…. su desafío…. quizás su mayor sueño…..