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EL SUEÑO DE SELLA

Las Torres de Sella parecen sacadas de un cuento irreal, algo que no existe pero que vemos. Es un lugar tan perfecto que uno no se cansa de observar y fotografiar estas fortalezas de roca vertical. Emergen de la Tierra y abrazan el cielo azul de las Dolomitas, bajo la atenta mirada del gigantesco Sassolungo, una de las montañas más impresionantes de la región.
La exploración me ha acompañado desde los primeros días en que descubrí las montañas. Me di cuenta que lo que más me gustaba era explorar caminos nuevos y por tanto, no seguir aquellos que hacían todo el mundo. Tras hacer cosas muy clasicas, rapidamente me lancé a descubrir lugares poco o nada explorados, y de esta manera descubrí los lugares más hermosos que han podido ver mis ojos.
Mi ultimo y hermoso descubrimiento ha estado en las Torres de Sella, en las Dolomitas del Südtirol. A través de Val Gardena llegamos a las cercanías del Passo di Sella. Teníamos la intención de escalar una cumbre situada bajo el Sassolungo. Sin embargo, una vez más me dejé llevar por la intuición y unos pequeños resaltes de hielo, me llevaron a caminar hasta las cercanías de las Torres de Sella, lugar donde descubrimos unas cascadas de hielo situadas en un lugar asombroso bajo las míticas Torres de Sella. Ni mucho menos han sido las cascadas más difíciles que he escalado hasta ahora, pero si que ha sido el hielo más especial de mi vida, pues escalar en Sella rodeados de un paisaje de postal, ha estado un verdadero regalo, un descubrimiento nacido del deseo por ver que existe más allá de lo que conocemos.

Para una gran mayoría de hombres y mujeres, adentrarse en terrenos desconocidos, salirse de los caminos marcados y los lugares controlados, suele provocar un cierto temor. Como no, este es también es el resultado de una educación. Para mí, adentrarse en espacios vírgenes y poco transitados tiene un gran valor y le da un plus a la actividad. Aquella arista que nos espera, aquella pared oscura y fría, o aquella montaña perdida en medio de un glaciar…. o también aquel desierto de nieve y hielo dominado por la blanca inmensidad, donde no existe la vida y sólo existe la razón de sobrevivir para poder volver a casa.

Ayer, después de escalar las cascadas de las Torres de Sella, el día seguía siendo espectacular y perfecto, y subímos a una nueva cumbre, una ruta facil sobre nieve dura que sólo en la parte final se ponía vertical de verdad. Para ello, pasamos bajo la Pared Norte del Sassolungo que tiene más de 1.100 metros de desnivel de roca vertical, y es la pared más alta del Tirol del Sur. La observé detenidamente y la fotografié una docena de veces. Imaginé líneas, imaginé sueños, imaginé alpinistas en medio de la pared, pero también me di cuanta que jamás seré capaz de escalar esta pared vertical nacida de una leyenda completamente solo. ¡Es una pared tan alta que atemoriza!…. y por mucho que uno la desee y se esfuerce, jamás llegará a completar el sueño y tenerla para siempre…. Soy consciente de que hay sueños que nunca se realizarán y que son irreales, si más no peligrosos.

Aún así la vida está llena de sueños, de miradas inquietas, de paisajes de cine y de montañas que nos recordarán que la vida es muy hermosa. Hay quin dice que en las montañas todo está hecho y que no hay nada nuevo que escalar. ¡Poca imaginación es lo que hay!. El Mundo está lleno de lugares que no ha visitado nadie. En el Himalaya, salvo un centenar de montañas (¡no exagero!), está todo por hacer. ¡Y que os voy a contar sobre el Ártico y sus paisajes irreales!, o la propia Antartida….. sólo se necesita un poco de imaginación y ser algo visionarios…. La Tierra es un lugar hermoso que merece ser vivida con total intensidad, ya sean los Pirineos, los Alpes, las Dolomitas, los Andes, el propio Himalaya o las regiones más frías y extremas…. Lugares tan magicos como Sella los hay a centenares, pero hay que descubrirlos…..