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SOMBRAS EN LA NIEVE…

Una suave pendiente de nieve profunda dificulta enormemente nuestro avance en pos de nuestro objetivo. A pesar de que avanzamos sobre unos esquís la dificultad de abrir huella es enorme. Miramos hacia el valle y observamos la enorme cicatriz que hemos ido dejando sobre la nieve virgen. El frío es intenso.

El Valle de Villnöss despierta de su larga noche invernal y poco a poco, las Dolomitas van recuperando su color característico. Un color naranja cada vez más fuerte e intenso adorna todas las montañas. Es un espectáculo realmente impresionante. Jamás sabré si fui yo quien escogió estas montañas o fueron ellas las que me esogieron a mi. Sólo se que amo estas montañas que para mí, son las catedrales de roca más impresionantes de la Tierra.

Ahora es mi compañera la que abre huella sobre esta nieve recien caída. Nos aproximamos a nuestro objetivo, la Norte del Sass Rigais, una de las murallas más altas de toda la región. Ante nosotros se levantan algunas de las catedrales y torres más impresionantes del Südtirol, desde la Furcheta a las Torres de Fermeda. ¡Espectáculo unico e increíble!. Fueron los grandes cataclísmos que sacudieron nuestra amada Tierra, y que en esta parte del mundo formaron estas grandes catedrales de formas estéticas. A pocos metros de la Pared Norte del Sass Rigais abandonamos nuestros esquís. ¡A partir de aquí somos alpinistas!.

Villnöss tiene mucha historia. Los Messner nacieron aquí, y fue el hermano pequeño de Reinhold, Gunther, quien escaló solo la Norte de la montaña que hoy queremos subir. Aquí comenzaron a forjar su leyenda que poco después trasladaron al Himalaya, y ambos ascendieron por primera vez la Sur del Nanga Parbat. Desgraciadamente sólo uno volvió a casa, en este hermoso valle dolomítico.

Mi compañera y yo nos miramos, sonreímos y nos estrechamos las manos. Son ya tantas escaladas que nos conocemos perfectamente, pero sabemos que esta va ser especial. Gunther trazó una vía no demasiado difícil pero muy elegante. Es un honor seguir los pasos de este hombre que murió demasiado jóven.

Nos elevamos por el centro de la pared, sin demasiada dificultad durante los 200 primeros metros. Ver escalar a mi compañera es un autentico placer. Asciende rápidamente a través de un espolón que nos llevará a la parte oriental de la pared. Después, unas placas verticales tapñizadas de hielo nos hacen ir más despacio. Aseguramos cada paso, cada metro ganado a esta enorme pared de más de 800 metros de desnivel y que termina a tres mil metros. Mientras tanto, el sol ha ganado terreno y caliente los valles más altos así como las cumbres de la Plose. Una larga travesía hacia la izquierda nos situa en el Espolón Este del Sass Rigais. Poco a poco vamos restando metros a la pared que, a la vez, va perdiendo verticalidad. La arista final es hermosa, tan hermosa que me enamoro de ella.

Aseguro a mi compañera, y me regala la mejor de sus sonrisas. Escalamos un ultimo tramo de tercer grado y avanzamos lentamente hasta la cumbre blanca, pequeña, igual que un sueño de invierno. ¡Qué regalo tan hermoso el Sass Rigais en invierno!. Su Norte es una obra de arte, una arquitectura perfecta. Bajo nuestros pies aparece Val Gardena y más allá la Marmolada e Italia. Hoy hemos llenado nuestras vidas de colores, de frío, de rocas verticales, y de nuestro cariño. Nos espera un largo descenso por la vía normal, que hoy día, de normal no fácil no tiene nada. A lo largo del descenso hablamos de nuestras vidas, de todo aquello que amamos y nos llena. ¡Dolomitas!, pensamientos que nos llevan más allá…. historia… recuerdos que un día nos llenaron…..