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CUANDO ACEPTÁMOS EL RIESGO…….

Cuando escalamos montañas… ¿verdaderamente somos conscientes del riesgo que corremos?.
Y……. ¿Si conocieramos este riesgo -a veces tan alto- verdaderamente lo aceptaríamos y subiríamos a las montañas?.
Sólo el paso de los años y la experiencia que vamos adquiriendo poco a poco y sin prisa, nos dará aquella capacidad real que, nos tiene que llevar a escalar todas las cumbres que tanto deseamos (humanamente posibles), y a sobrevivir a todas ellas.
No tiene que ser nada facil llegar a viejo cuando uno dedica toda su vida a las altas montañas y a la aventura extrema, y pasa una media de 250 días cada año haciendo actividad más o menos peligrosa, y uno apunta cada vez más alto y cada vez más lejos, ensanchando los horizontes hacia metas insospechadas cuando empezamos en este mundo de cumbres verticales. Os lo dice un guía de montaña con más de 26 años de experiencia guiando por las montañas del mundo, y muchos más como alpinista y montañero.
Yo entiendo que los sueños son para perseguirlos y hacerlos realidad. Al menos es lo que pienso yo, que soy un romantico soñador y que los persigo desde mi juventud, y que ahora, con medio siglo de vida sigo persiguiendo con tanta pasión.
No obstante, quien decide hacer de las montañas su oficio y/o su gran pasión, tiene que saber a que está “jugando” y a que se va a dedicar, pues está delante de una de las profesiones más hermosas, y a la vez peligrosas, que existen. La experiencia, el sentido común, la pasión, la lógica, y porqué no, el azar y la suerte, serán fundamentales para poder sobrevivir a las montañas, a las paredes, al frío salvaje que nos espera allí fuera….
Aceptar el riesgo quiere decir que aceptamos las leyes de la montaña y las reglas que nos impone la naturaleza.
A lo largo de mi vida me he encontrado situaciones de todo tipo: en algunas he llegado a mi límite; en unas pocas he tocado la línea roja, o como decimos algunos, la ultima frontera, que es esa fina línea que se extiende entre la vida y la muerte. He visto morir personas y he perdido a grandes compañeros, y he llevado el dolor conmigo a lo largo de los años y de las montañas que he escalado. La montaña es un lugar hermoso, un paraíso, pero cuando se vuelve tragedia es el peor de los mundos.
No todos los accidentes los sufren las personas sin experiencia, neofitos que van a las montañas con la misma mentalidad que cuando se va a tomar el sol a la playa. Con esta mentalidad están muertos. Desgraciadamente no es siempre así, y en muchas ocasiones son alpinistas muy expertos los que sufren la fatalidad. Este pasado verano han muerto algunos guías en los Alpes y en Dolomitas, alpinistas con una experiencia impresionante, escaladores de alto nieve. ¿Por qué?. Yo siempre he dicho que bajar la guardia es fatal, y confiarse aún lo es más, aunque también existe la fatalidad. Los que no tienen experiencia es igual, pues ya salen de casa confiados, sin experiencia alguna, sin saber a donde van, y a muchos así les va. ¡Qué pena tirar la vida de esta manera!.
Hace tan sólo una semana que en el norte del Südtirol, cuatro alpinistas perdieron la vida en un tres mil. Eran muy expertos y dos de ellos eran rescatadores. Escalar de noche y con mal tiempo puede llegar a ser la peor de las pesadillas, y fueron alcanzados por una avalancha que ni tan siquiera vieron. Dejaron sus vidas y lo que es peor: un rastro de tristeza en sus familias que sólo el paso del tiempo se encargará de borrar… pero no el recuerdo. Existe la confianza y también la fatalidad. A veces, ambas van unidas.
Reflexionemos…. y más ahora que estamos a las puertas de un nuevo invierno. La montaña es hermosa pero no es un juego de niños, ni tan siquiera si nos dedicamos al alpinismo facil, pues el riesgo siempre existe.
Profesionales y aficionados amamos lo mismo, y las montañas nos llenan. Vivir los sueños es vivir experiencias fascinantes… pero andaros con cuidado. Es duro decirlo, pero a veces… LA MONTAÑA SÓLO DA UNA OPORTUNIDAD.
¡Salud y montañas!.